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domingo, 7 de julio de 2013

Las imágenes Guarani-Jesuíticas - Bozidar Darko Sustersic

Bozidar Darko Sustersic Nació en Eslovenia, ex Yugoslavia en el año 1936. En 1948 llegó a la Argentina. Se graduó de licenciado y de doctor en Historia del Arte, en la Facultad de Filosofía y Letras, UBA y, actualmente, dirige la Maestría “Cultura jesuítico guaraní” en la Facultad de Arte, Oberá, Universidad Nacional de Misiones. En 1980 viajó al Paraguay cuando se iniciaban las restauraciones de Trinidad, las que visitó todos los meses. Reunió un amplio archivo fotográfico que dio a conocer en su obra “Imágenes guaraní jesuíticas”. Completó esa investigación en el Archivo General de la Nación Argentina, y en el Archivo Nacional de Asunción.


Para escribir su libro, Sustersic recorrió los paisajes de las Misiones y sus entornos, indagó los maquillajes con que algunas de esas obras fueron llevadas a negar su color natural y su forma genuina. Empleó toda clase de técnicas y creó nuevos instrumentos de análisis para vislumbrar una verdad. A la respuesta técnica y científica, hay que añadirle el encuentro certero e inspirado, la mirada apasionada y cómplice, sin la cual no hay percepción de arte ni identificación con la obra. Sustersic nos da una novedosa tesis de un arte guaraní chamánico que animaría gran parte de la producción de las imágenes guaraní-jesuíticas. También supera los límites geográficos de sus investigaciones ya que no se ciñe a un patrimonio nacional determinado sino que abarca todo el ámbito de la otrora provincia jesuítica. Incluso logra superar los términos conceptuales establecidos por algunos mitos antiguos y fuertemente arraigados en nuestra cultura histórica.


La novedosa tesis sostiene que los sujetos principales de esta historia del arte no son exclusivamente los maestros venidos de Europa. Los verdaderos protagonistas fueron los habitantes autóctonos de la región y no eran simples copistas. Los indígenas son descubiertos por él como los verdaderos creadores no solo de estatuas sino de los estilos que predominaban en los talleres misioneros. Los Análisis estilísticos e iconográficos desarrollados por el autor permiten descubrir y afianzar el papel protagónico del artista guaraní como el auténtico inventor de las formas, diferenciando su arte con los de su tiempo. La metodología de análisis es confrontada y completada con la documentación histórica édita e inédita. Los jesuitas crearon el clima de libertad indispensable para la creación, dieron muestra de respeto y aprecio por las manifestaciones locales, contundente en el ámbito del arte.
 
Por lo expuesto concluimos que los descubrimientos que presenta el Profesor Sustersic y la profundidad de los temas, la tesis marcará necesariamente un antes y un después en el campo de las investigaciones, ya que se presta a las discusiones. Por lo tanto, él mismo sostiene que es necesario que se siga investigando sobre el tema y no dejarse llevar por las antiguas documentaciones de las imágenes guaraní-jesuíticas, que establecen que las mismas son solo simples copias.

Cómo elegir una obra de arte


Primero que nada, una obra de arte te tiene que gustar, llamar la atención.

También, debes tener un lugar importante donde colocarla y apreciarla. Puede ser en la sala de visitas o, cómo no, en el lugar favorito de tu casa.

Como una obra de arte es única, debes saber cómo combinarla (no siempre una obra moderna queda bien en un ambiente rústico, ten en cuenta eso).

Tampoco intentes buscarle el significado, porque habla a través de lo que sientes.

Y, por último, una obra de arte tiene su precio. Debes pagar lo que vale, valorar el trabajo del artista.

domingo, 30 de junio de 2013

Constructivismo ruso

¿Qué es el Constructivismo?

Fue una vanguardia artística. Nació en Rusia, originada por las esculturas de influencia cubista de Vladimir Tatlin.
La palabra “Constructivismo” aparece por primera vez en “El manifiesto realista” (1920) de Naum Gabo y Antoine Pevsner
Sus raíces están en “VKhUTEMAS” o los “Talleres Superiores Artísticos y Técnicos del Estado” de Rusia. Y se desarrolló en el arte, diseño y arquitectura rusos.
Influyó en todos los ámbitos artísticos: diseño de carteles, de moda, tipografías, fotografía, arquitectura interior, propaganda, ilustraciones.

Filosofía




Inicialmente defiende los ideales del utilitarismo, la funcionalidad y abstracción
Se separó en dos tendencias:
1) Se orientó a fines más utilitarios, defendiendo el concepto de artista ingeniero y la función de resolver necesidades sociales.
2) Rechaza la idea de que el arte debe servir a un propósito socialmente útil y plantean un arte estrictamente abstracto, que refleje la maquinaria y la tecnología moderna.

Características


1) Se basa en el cubismo y estéticamente se relaciona con la ingeniería y la arquitectura.
2) Composiciones construidas matemáticamente.
3) Predomina lo tridimensional.
4) La valoración del espacio y el componente espacio/tiempo eran fundamentales.
5) Su estilo se basa en líneas puras y formas geométricas.
6) Uso de los colores naranjo, rojo, azul, amarillo, negro y blanco, tanto en afiches como en objetos.
7) Relevancia a la técnica con la que se va a elaborar el producto y el proceso que éste lleva.
8) Una escultura no debe ser una realidad por sí sola, sino que debe integrarse en el espacio.
9) Utilizan materiales simples y modernos como alambre, madera, vidrio, yeso y plástico.

Figuras representativas
Vladimir Tatlin (1885-1953): En 1915 hace esculturas de metal abstractas. Utiliza bajorrelieves y contrarrelieves, que son formas de metal para ser colgadas. Su obra representativa del constructivismo es “Monumento a la III Internacional”. Aspiraba a ser el símbolo del socialismo e iría construido en acero y vidrio.


Antoine Pevsner (1886-1962): Pevsner y Gabo publican el “Manifiesto Realista”, en donde afirman que el arte tiene un valor absolutamente independiente y una función que desempeñar en la sociedad, ya sea capitalista, socialista o comunista, dejando clara su postura frente al constructivismo y al suprematismo.

Naum Gabo (1890-1977): Naum Gabo viajó a Berlin como comisario en la primera exposición de arte ruso. En esta exposición de gran repercusión internacional, presenta nueve de las esculturas que había realizado a partir de 1915 en Noruega y Moscú, hasta ese momento desconocidas en Europa occidental y que van a revolucionar la historia de la escultura.


Alexander Rodchenko (1891-1956): Escultor, diseñador gráfico y fotógrafo, fue uno de los artistas más polifacéticos de la Rusia de los años veinte y treinta. Fue uno de los fundadores del  constructivismo ruso y estuvo casado con la también artista Varvara Stepánova

domingo, 16 de junio de 2013

John Constable - Paisajismo inglés


Línea del tiempo
11 de junio de 1776: Nace John Constable en East Bergholt, Suffolk

1795: realizó viajes a Londres, donde trabajó como dibujante topográfico

1799: estudió en la Academia Real

1802: Realizó su exposición en el Salón de la Academia.

1816: contrajo matrimonio con María, el mismo año de la muerte de su padre, un propietario de molinos, lo cual le proporcionó el desahogo económico necesario para formar una familia.

1819: viajó a Venecia y Roma, donde conoce los paisajes clasicistas de Claudio de Lorena y Nicolás Poussin.

1821: Pintó “La Carreta de Heno”,  obra con la que triunfó en el Salón de París causando admiración entre los pintores románticos.

1821 – 1822: realizó en Hampstead una serie de estudios de nubes, anotando la hora y fecha exacta de posición, así como también el tiempo que hacía.

1825: Sus obras se tornan de un naturalismo más sombrío y melancólico.

1828: Muere su esposa, María, lo cual genera que sus cuadros se vuelvan cada vez más expresionistas.

31 de marzo de 1837: Fallece John Constable en Londres. 

Paisajismo inglés 



El paisajismo inglés hizo su aparición entre los años 1770 y 1840 como un nuevo concepto de la historia del arte: el concepto de lo “pintoresco”. Predomina el uso de la acuarela, convirtiéndose en una característica nacional inglesa. Durante este periodo aparecieron una serie de artistas que, alcanzaron un altísimo nivel. Estos artistas buscaron sitios y lugares donde pudieran reflejar emociones, recuerdos y sensaciones, resaltando el misterio que nos brinda la naturaleza. Ese fue el espíritu de la noción de “pintoresco” que, cuando más tarde se convirtiera en un sinónimo del término “postal”, sería desvalorizada. 

Algunas obras de John Constable



Retrato de María Bicknell: 1816-óleo sobre lienzo-30x25cm



Molino de Flatford: 1817-óleo sobre lienzo-102x127cm



La carreta de Heno: 1821-óleo sobre lienzo-130x185cm



«La forma de un objeto es indiferente;
la luz, la sombra y la perspectiva siempre
lo harán hermoso»
(J.C)

viernes, 31 de mayo de 2013

Entre lo moderno y lo antiguo



            Desde la antigüedad, los filósofos y demás historiadores argumentaron que el arte es el reflejo de nuestra sociedad, que el artista plasma la realidad a través de la pintura o la escultura. Sin embargo, con el avance tecnológico de la fotografía, el artista se vio en la necesidad de encaminarse hacia otro concepto, otra salida, dado que la fotografía reflejaba mejor la realidad, mucho más que un cuadro hecho al oleo por un artista. 



            Ese intento de encaminarse hacia el “nuevo arte” comenzó desde el siglo XIX. Sin embargo, fueron los artistas del siglo XX quienes se atrevieron a más. Así encontramos a Picasso, que generó un nuevo estilo artístico alterando las figuras. O los constructivistas rusos, que solo representaban cuadros blancos o rojos, unos simples cuadros sin representar personas, paisajes u objeto reconocible alguno. Otros que alteraron las figuras fueron los surrealistas que, más que basarse en la realidad, se encaminaron en el misterioso mundo de los sueños. Como en los sueños “todo es posible”, se enfocaron en cómo los objetos o las personas que soñamos se transforman, aumentan de tamaño o se los ven como hormiguitas. 



            Los críticos de arte de aquella época se desgarraron las vestiduras, al ver hacia dónde se encaminaba el arte. A ningún artista, que se hiciese respetar, se le ocurriría deformar el cuerpo humano, o representar objetos desde otras miradas o, lo peor aún, reflejar a las clases sociales menos pudientes por medio de las esculturas y las pinturas. El arte, para los críticos, teórico y demás estudiosos, debía ser bello, reflejar lo perfecto de la naturaleza y el ser humano. Debían respetar las proporciones, la perspectiva y otras técnicas del dibujo y la pintura. ¿Dónde se podía apreciar la perspectiva en un cuadro cubista? ¿Cómo saber si un cuadro abstracto no fue colocado al revés, si en el mismo no está especificado cómo debería colocarse por la pared a la hora de ser colgado? 



            Muchos dudaban de si estos artistas “modernos” sabían dibujar, al menos, una figura humana. Los primeros cuadros de Picasso, por ejemplo, son muy academicistas. Respetan las proporciones humanas, aunque ya se pueden apreciar algunos trazos rápidos propios del impresionismo. Poco a poco, fue alterando los colores y las figuras y, aunque fue un camino largo, decidió arriesgarse y crear el cubismo, basándose en las máscaras de las tribus africanas. Y es que los artistas de comienzos del siglo XX sintieron una gran atracción por otras culturas, que no tenían en cuenta la proporción del cuerpo humano o manejaban el color de otra forma. 



            Pero la historia no termina solo con el cubismo, el surrealismo, el constructivismo y demás vanguardias artísticas del siglo XX. Durante esa época, apareció Marcel Duchamp. Luego de analizar el camino que iba tomando el arte, se le ocurrió la fantástica idea de colocar un inodoro, al revés, dentro de un museo, y declarar que eso es el arte. Luego de tantas innovaciones y demás tendencias que apuntaban a contrariar al arte academicista, Duchamp eligió el momento perfecto para crear una serie de objetos, cambiarlos de posición y colocarlos todos en un museo. Los debates surgieron a la velocidad del viento. No podían establecer si lo que proponía Duchamp era para burlarse del ámbito artístico o una nueva forma de representar la realidad. ¿Para qué pintar la rueda de una bicicleta, si puedo traer una? ¿Para qué representar un urinario por medio de la pintura, si aquí existe una? Esta y otras preguntas retóricas preocuparon a los críticos y teóricos de arte por varias décadas. 



            Aparte de Duchamp, otros artistas desearon que el arte no estuviese limitado solo a los cuadros y las esculturas. El arte debería también apreciarse en los objetos cotidianos, en el diseño de las paredes, los muebles y en la arquitectura en general. De eso se trata el modernismo, de una renovación artística que deseaba democratizar la belleza y socializar el arte. Atrás quedaron las épocas en que solo los reyes, nobles y burgueses podían ser retratados. Esta tendencia comenzó en el siglo XIX, cuando los artistas empezaron a retratar a prostitutas, representándolas como tal y, así, alejarlas del antiguo modelo de la Venus de antaño. Y continuaron en el siglo XX, donde se demostró que los afiches, los libros, las revistas y los carteles también podían ser verdaderas obras de arte. El Art Nouveau fue una de esas tendencias artísticas, inspirado en la naturaleza al usar el contorno curvilíneo de las hojas y las flores. En el ámbito de la escultura, se experimentó con otros materiales como el bronce, el marfil e, incluso el vidrio para pequeñas esculturas. En el ámbito del diseño, eso se vio reflejado a mediados del siglo XX, cuando Andy Warhol diseñó su famosa lata de salsa colocándolo en un museo, como una gran obra de arte. Para un artista de principios del siglo XIX, o incluso anterior a ese periodo, aquello le parecería un absurdo, dado que no se puede considerar que un objeto, una figura deformada o un simple diseño puedan ser considerados arte. Eso si se respetase las normas del arte academicista y tradicionalista.



            Paralelo a lo que hacían los artistas del siglo XX, se puede apreciar también el surgimiento de la fotografía moderna y la cinematografía. Fue durante esos años que se consideró al cine como la más completa de las artes, que reúne a todas las artes conocidas y, así, conforma el séptimo arte, junto con la pintura, la arquitectura, la escultura, la danza, la música y el teatro. La fotografía, por muchos años, fue considerada el arte de reflejar la realidad a la perfección, algo que los artistas de siglos anteriores intentaron por todos los medios por medio de la pintura y la escultura. Al menos, con la fotografía, no había problemas. Era un aparato del cual se podía confiar. Sin embargo, con los avances tecnológicos, tanto la fotografía como el cine tomaron nuevos rumbos. El cine, de ser muda, pasó a ser sonora, lo cual generó mucha polémica tanto entre los espectadores como entre los directores y actores. Y con el paso de los años, se optó por el cine a color y el uso de más efectos especiales para representar ciertas ideas. Con los avances tecnológicos en el ámbito fotográfico, también se vio que la misma podía alterar la realidad. Así surgieron las manipulaciones fotográficas, lo cual generó nuevas polémicas en el ámbito artístico. Y como se supone que la fotografía debería reflejar la realidad tal como es, entonces los espectadores no pueden determinar si, lo que están viendo, es real o es un retoque fotográfico. Y también, que con más avances tecnológicos, la fotografía fue posible incluso para los que no son fotógrafos o artistas. Cualquiera puede sacar una foto. Así como también cualquiera puede hacer filmaciones y crear videos. 



            Ante estas observaciones, quedan más dudas con el tema. ¿Vale la pena volver a lo antiguo? ¿Volver a pintar tal como lo hacían los antiguos artistas? Por siglos se le consideró al artista como un ser especial, que estaba muy cerca de ser Dios por crear preciosas obras de arte que reflejan la realidad o sus profundos deseos. Durante el siglo XX, poco a poco, aquel mito fue rompiéndose y, con los avances tecnológicos y el planteamiento de estos artistas modernos, surgió otro concepto de arte. Todo es arte en la medida que tenga concepto y pueda ser explicado por el mismo realizador. Además, lo que plantearon los artistas modernos, lo aceptemos o no, se está convirtiendo en arte academicista. En las academias y escuelas de arte se está enseñando a pintar con el estilo cubista, incluso con el pop art. Lo que antes era moderno, hoy es antiguo. Las vanguardias, tal como la conocíamos, no son tales. Y el artista actual desea experimentar con la tecnología para crear sus obras de arte. Lo que pasó a finales del siglo XIX y principios del siglo XX solo fue la punta del iceberg de lo que se vendría después. La tecnología influye de muchas maneras, incluso en el arte y en el modo de pensar de la sociedad de determinada época. Así como los críticos de antes cuestionaron el cubismo o la instalación, los críticos de ahora cuestionan el uso y abuso de la tecnología para sus obras de arte. 


miércoles, 8 de mayo de 2013

El arte y la tecnología

Ya lo había dicho una conocida programadora del siglo XIX llamada Ada Lovelace: “Nadie sabe el potencial que encierra este poderoso sistema; algún día podrá llegar a ejecutar música, componer sinfonías y complejos diseños gráficos”. Por supuesto, se refería a la máquina analítica de Charles Babbage, quien lo había diseñado para cálculos de logaritmos y otras funciones trigonométricas. Y es de suponer que tanto ella como otros de su época, ya tenían una cierta idea de lo que representarían esta clase de máquinas en el futuro.

 


Tuvo que pasar casi un siglo para que las palabras de Lovelace se hiciesen realidad. Hoy en día existen programas informáticos con el cual se puede componer música y hasta crear programas de síntesis de voz que sean capaces de cantar. Por ejemplo, existe una famosa aplicación de Yamaha llamada “Vocaloid”. También están los programas informáticos en las que se pueden dibujar, pintar y realizar complicadas manipulaciones fotográficas. Por ejemplo, el “Photoshop” y el “Ilustrator”. Muchos artistas experimentan con los avances tecnológicos para realizar sus obras de arte. Así se pueden apreciar interesantes instalaciones de videos digitales, fotografías manipuladas o pinturas digitales que, a simple vista, parecen pinturas al oleo.

 


En el ámbito artístico, es común escuchar la palabra “Net art”. El Net art es un género de producciones artísticas realizadas en y para la red. Uno de sus principales exponentes es Daniel García Andújar, un artista visual español cuyo trabajo gira en torno a la democracia y la desigualdad social, donde reflexiona los problemas causados por el uso de los ordenadores y las tecnologías. Otro exponente es Gustavo Romano, quien creó un proyecto, en la cual, un robot conectado al internet recitaba poesía en base a material textual que el sistema buscaba en la red. Otra manera de utilizar la tecnología para crear obras de arte es realizando audiovisuales o video arte. Bill Viola es quien utiliza estos recursos que le ofrece la avanzada tecnología para realizar sus trabajos, en donde se enfoca sobre la condición humana y su relación con el mundo. En el ámbito del arte digital también se puede mencionar las instalaciones interactivas, la fotografía digital, la pintura digital, la escultura digital, computación gráfica y el retoque fotográfico.

 


Como siempre pasa cuando alguien utiliza algo que, normalmente, otro no lo utilizaría para realizar sus trabajos, se generaron diversos dilemas sobre la tecnología y el arte. Tanto los críticos, como los teóricos y demás estudiosos, no saben realmente qué rumbo está tomando el arte, dado que la misma se realiza sobre códigos informáticos virtuales sin base alguna. Un investigador alemán, llamado Hans Belting, señala su preocupación sobre el arte digital. Para él, la imagen necesita de un medio para poder corporizarse, en la cual solo por medio de las imágenes nos liberamos de la sustitución del cuerpo, a la cual podemos mirar a distancia. Sin embargo, con las imágenes digitales, que se encuentran almacenadas en una base de datos, contradice el concepto de medio y el concepto de imagen. Otro investigador, llamado José Jiménez, señaló que existe una revolución antropológica que se manifestó por el auge de las “nuevas tecnologías” aplicadas al arte. Para él, no es que las nuevas técnicas operan hacia la desmaterialización del objeto, sino que simplemente implican la aparición de “nuevas formas de materialidad”, donde el soporte último de las obras es numérico. Los códigos digitales podrían compararse con las operaciones del cerebro humano. Son dos teorías, o pensamientos, que señalan estos investigadores y que plantean el verdadero significado del uso de la tecnología para crear obras de arte.

 


Son varios los artistas virtuales que asumen el uso de la tecnología para realizar arte. Y también son muchos que desean democratizar la tecnología para que todos puedan acceder a ella. Así es como, con esos programas informáticos, una vez que una persona pueda interpretar sus diversas funciones, puede crear imágenes, videos o música. Sin embargo, los artistas no quieren limitarse a una imagen fija, o a un único sonido musical, o a un simple video lineal que tiene comienzo y tiene final. Desean que todos participen, tomen una imagen, la retoquen, la alteren y la suban por internet para que otros sigan el mismo procedimiento. Pasa también con la música, en que se mezclan diferentes estilos musicales, lo cual no es del agrado de muchos conservadores. Pasa lo mismo con la narrativa. Normalmente un cuento o novela tiene un comienzo y un final. Sin embargo, con programas informáticos, se puede crear diferentes versiones de una misma historia, de manera a que la misma tenga diferentes finales o tramas alternativas unidas a la historia principal. En el ámbito del cine, se crearon los efectos 3D para que el espectador pudiese sentir a los personajes cerca de él, que sienta que los objetos lanzados al aire salgan de la pantalla y se estrellen contra la pared del salón. Incluso, se ha planteado que, en el cine del futuro, sea el espectador quien se encuentre en la película, que todas las escenas ocurran a su alrededor y no frente suyo, sentado cómodamente en una silla mientras ve la película desde el comienzo hasta el final.

 


Lo que temen muchos teóricos es que, al final, sean las máquinas y los programas informáticos quienes tengan todo el mérito por la obra de arte. Llega un punto en que no se está seguro si es una persona la que controla la máquina, o es la máquina la que controla a la persona. Por lo tanto, sería importante que quien se encargue de hacer arte digital o cualquier otro procedimiento en base a los programas informáticos, deba tener bien en claro lo que desea hacer. Debe tener conocimiento del espacio virtual, sus aristas, sus ventajas y desventajas. Incluso debe saber cómo actuar en dicho espacio, entender las herramientas que se le presentan y la capacidad de llevar a cabo sus principales objetivos. Quieran o no los críticos y teóricos, el arte digital seguirá avanzando. Es una tendencia que influye a todos y que intenta romper con viejas normas y pensamientos que la sociedad ha llevado a lo largo de los siglos. Si bien están los que vuelven a mirar hacia el pasado y replantean la idea de volver a lo “real”, a lo “tangible”, no pueden evitar que se sigan usando los programas informáticos para crear obras de arte. Un cantante puede seguir componiendo sus músicas “a lo tradicional”, mientras que, por el otro lado, el “Vocaloid” popular que tiene el aspecto de una chica llamada “Mikuru”, seguirá cantando con su voz electrónica y generando fans de ese movimiento electrónico musical. Los pintores seguirán pintando al óleo, acrílico, témpera o acuarela y seguirán exponiendo sus obras de arte en las galerías o museos mientras que, por el otro lado, los pintores virtuales seguirán pintando sus cuadros con ayuda de la tableta digital y el photoshop para, luego, exponerlo en su blog o en una página web dedicada al arte. Un escritor seguirá publicando sus escritos en libros, panfletos o revistas mientras que, por el otro lado, estará el que prefiera subir sus escritos por la red y que, la misma, tenga diferentes tramas narrativas de una misma historia.




 

 Lo importante, en este caso, es replantearse el concepto de arte, así como también qué es lo material y si la misma permanece o no con el tiempo. Lo tangible no garantiza la durabilidad. Son muy pocas las obras de arte de la Antigüedad que permanecieron en el tiempo. El arte virtual se almacena en la memoria de un ordenador o en cualquier otro dispositivo digital. Aún así, eso no quiere decir que no transmita las mismas sensaciones que un cuadro al oleo, o una escultura de mármol, o una sinfonía plasmada en pentagrama. Y también, lo importante es replantearse el papel del artista en la sociedad actual, su postura con respecto a los avances tecnológicos y su visión sobre el futuro. Los programadores, diseñadores y demás teóricos del siglo XIX tenían una teoría sobre lo que serían las máquinas del futuro. Aunque, de seguro, no sabían que llegarían tan lejos como para poder fusionarnos con ellas tanto en cuerpo como en la mente. Porque, aunque no deseamos admitirlo, hemos adoptado la tecnología como parte de nuestro cuerpo y extensión de la mente. El arte siempre ha sido la extensión de la mente del artista, así como también una realidad virtual o alternativa representado desde el punto de vista del artista. El arte digital viene a ser lo mismo, donde se intenta representar aquella realidad virtual o aquella extensión corporal y mental en diversos puntos del mundo para que todos, sin excepción, puedan acceder a dicha obra de arte.


Bibliografía:

Libros:
Belting, Hans (2009) “Antropología de la imagen” Buenos Aires, Ed katz
Jiménez, José (2004) “Teoría del arte” España, Ed. Tecnos

Más info sobre el tema:
http://es.wikipedia.org/wiki/Arte_digital
http://es.wikipedia.org/wiki/Ada_Lovelace
http://es.wikipedia.org/wiki/Gustavo_Romano
http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Garc%C3%ADa_And%C3%BAjar
http://es.wikipedia.org/wiki/Net.art

sábado, 13 de abril de 2013

Hugo Pistilli, el poeta del metal




El artista más reconocido en el ámbito de la escultura paraguaya fue Hugo Pistilli, catalogado por muchos críticos como “El poeta del metal” por sus figuras llenas de sentimientos humanos hechos por pedazos de hierro fundido. 
 Aunque experimentó otros tipos de arte, la escultura fue el que más lo ha caracterizado, tanto en vida como en muerte. En palabras de Pistilli, manifiesta su pensamiento de esta manera: “Por la ductilidad del hierro es que lo tengo como material favorito, pues manteniendo su fuerza de noble metal se completa con la espiritualidad que uno le imprime”



Breve reseña biográfica




Fue pintor y escultor, pero se destacó más por sus esculturas que por sus pinturas. Nació en Asunción el 18 de diciembre de 1940. 
Inició su carrera artística en la Escuela de Bellas Artes, donde tiempo después se desempeñó como profesor de escultura. En 1970 hace su primera exposición y sus trabajos ya pasaron por los estadios de la escultura moderna. 
El primero en llamarlo “El poeta de metal” fue José Luis Appleyard. Todo porque Pistilli logró, con unas frías barras de hierro, moldearlos en ágiles diseños, comúnmente líricos y llenos de sentimientos y emociones. 
Con 33 exposiciones en el país, más un gran reconocimiento en el ámbito de la escultura moderna, Hugo Pistilli falleció en Asunción en el año 2006, dejando como legado sus obras de hierro, distribuidas en diferentes sitios del país. Un claro ejemplo de sus obras se encuentran en la Parroquia San Rafael, donde moldeó figuras de santos, ángeles y vírgenes de una manera muy original en comparación a otros artistas que trabajaron para las obras de distintas iglesias, parroquias y catedrales.  


Esculturas de temática religiosas


 

Durante su carrera artística, Hugo Pistilli realizó diversas esculturas para espacios públicos. Las más conocidas son sus esculturas de temática religiosa, destinadas a iglesias católicas de Asunción.  
Las más conocidas son “Salvador del mundo”, que se encuentra en una iglesia con el mismo nombre, y “Sagrario”, que está en la iglesia María Auxiliadora. Pero en donde realizó más trabajos fue en la Parroquia San Rafael, que son una colección escultórica hecha especialmente para portales y ventanales. A la entrada, tanto los creyentes como los no creyentes se quedan impresionados por el gran portal hecha con figuras de hierro de aproximadamente 3 x 4,80 metros, en donde son representados los tres arcángeles principales: San Miguel, San Gabriel y San Rafael. 
Dentro de la parroquia se aprecian mejor los ventanales, donde son representados más ángeles, vírgenes, santos y algún que otro pasaje bíblico, todos con el mismo estilo característico de Pistilli. Por lo tanto, solo queda dar una vuelta por la zona para apreciar la obra de un artista brillante que, incluso después de su muerte, impresiona a muchas personas.